Di que no…y te querrán

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¿cuándo decir que no a un trabajo?

Este post es colaboración de Itziar Garcia, Especialista en Marketing y Comunicación.

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La crisis, la necesidad de facturar, el miedo, la falta de asertividad…Parece que siempre tenemos que aceptar todas las propuestas de trabajo que nos hacen. No importa que no sea expert@ (seguro que el cliente sabe menos), o que no tenga tiempo (ya lo haré por la noche) o que me paguen una miseria…

Sin embargo, tal y como ocurre en nuestra propia vida personal, lo imposible, el rechazo  o un simple “no” en un momento dado hace incluso más apetecible y deseable querer conseguir ese propósito, esa meta, ese objetivo. Pero…¿cuándo decir que no a un trabajo? Existen, a mi juicio, tres situaciones en las que denegar un trabajo puede ser una excelente estrategia comercial. Vamos a por ellas: - No eres experto: imaginemos que un cliente potencial te pide el presupuesto para un proyecto en el que no eres especialista. Tu primera reacción puede pasar por pensar en la subcontratación que además te puede genera un margen de beneficio; el segundo de los pensamientos puede ser el de hacerlo como buenamente puedes, sin calidad ni excelencia. Sin embargo, la mejor de las opciones, al menos a mi juicio, es comunicar al cliente tu falta de conocimiento requerido para la tarea y la explicación posterior de tus fortalezas. A continuación, se le podría ofrecer una alternativa, algún contacto para que pueda resolver su problema. Con ello no sólo conseguiremos un cliente a futuro, sino también ampliar la red de colaboradores, que no dudarán en hablar bien de ti en cuanto tengan ocasión. - No tienes tiempo: tras meses de parálisis, de repente se te acumulan los trabajos. No llegas. Pero sabes que tienes que hacer un esfuerzo. Las facturas de los bancos tampoco esperan. Bajo este clima de agobio, te llega una propuesta de un posible cliente. En estas circunstancias, el miedo a perder esa cuenta puede llevarte a decir que sí y no cumplir; o cumplir, pero a medias. ¿Qué mejor solución que comunicar a ese potencial cliente que estás tan ocupad@ que no te da tiempo? Además de transmitir honradez, proyectarás una imagen de profesional atareado que dejará muy buena sensación en el interlocutor. Seguro que te llamará para poder trabajar contigo en un futuro. - Pagan poco: pero aceptas. A regañadientes, pero dices que sí. Empiezas a trabajar, cabread@, sin ilusión…¡No lo hagas! Todo ello se transmite; bien a través del trabajo, a través del tono en la conversación telefónica…Es mejor, desde luego, argumentar tu “precio”; dar las razones objetivas para la fijación de tus precios. Seguro que si eres transparente y no tratas de engañar ni elevas demasiado tu caché, lo entenderá y querrá trabajar contigo. Foto: Flickr

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