Entrevista a Isabel García Cutillas, Traductora Freelance

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Isabel García Cutillas es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante (con Premio Extraordinario de Licenciatura), traductora-intérprete jurada de alemán nombrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación español y socia de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad). Desde el 2006 trabaja como traductora autónoma a tiempo completo y está especializada en textos técnicos y financieros de alemán y catalán a español. Asimismo, es autora del blog El traductor en la sombra.   1-      ¿Qué te llevó a ser freelance? Debo confesar que no lo medité. Tenía claro que quería dedicarme a lo que había estudiado, es decir, a traducir, pero cuando terminé la carrera ni siquiera me planteé la posibilidad de buscar trabajo por cuenta ajena. Simplemente sabía que la mayoría de los traductores eran autónomos y seguí ese camino, creyendo que era lo natural por ser licenciada en Traducción. Además, al contar con un respaldo económico, podía permitirme el «lujo» de lanzarme a la aventura sin preocupaciones ni dificultades financieras. Me di un plazo de dos años para establecerme y ver si funcionaba la cosa, y salió bien. Además, enseguida vi todas las ventajas de ser autónomo (trabajar en casa, no tener jefe, no tener horarios, etc.), y automáticamente me enganché a ese estilo de vida, a esa libertad, que me sigue encantando a día de hoy. Creo que ahora me costaría mucho trabajar en una empresa.   2-      ¿Cómo captaste a tus primeros clientes? ¿Qué estrategias utilizas para darte a conocer? Los primeros trabajos remunerados que hice fueron encargos de una profesora de la universidad que también trabajaba (y sigue trabajando) como traductora autónoma. Tenía tanto trabajo que necesitaba subcontratar algunos proyectos de vez en cuando, y la elegida para echarle una mano fui yo. Esto demuestra que los contactos y el boca a boca son fundamentales en el mundo empresarial para lograr oportunidades, aunque luego, lógicamente, hay que demostrar que se es un buen profesional. Mis demás clientes los he conseguido por vías muy diversas; la mayoría de ellos, no obstante, han llegado hasta mí porque me han recomendado otros colegas, otros clientes o porque han encontrado mis datos en internet. Mis principales herramientas para darme a conocer son mi página web, mi blog, Twitter (@igcutillas) LinkedIn y los diferentes foros y directorios de traducción en los que participo o estoy registrada. Muchos clientes también me encuentran en la lista de traductores-intérpretes jurados del Ministerio de Asuntos Exteriores.   3-      ¿Qué herramientas usas para trabajar (sistemas, programas…)? Los programas informáticos que más utilizo son Thunderbird, Firefox, Microsoft Word, Microsoft Excel y un programa de traducción asistida por ordenador llamado Trados, pero en mi ordenador tengo instalados muchísimos más para todo tipo de tareas. A este respecto, recomiendo leer mi artículo «Software para traductores (1): los básicos», así como consultar este magnífico recopilatorio de software útil para traductores: http://softwareparatraductores.freeiz.com   4-      ¿Qué herramientas de administración y organización utilizas para conseguir mayor productividad en tu día a día? Lo cierto es que ninguna. Con una agenda y Microsoft Excel me basta para organizar y administrar mi trabajo. Mi eficacia en cuanto a la administración y la organización del trabajo procede más bien de la disciplina y de la meticulosidad de mis hábitos que de las herramientas que utilizo.   5-      ¿Cuál es tu lugar de trabajo? Precisamente la última entrada que he publicado en mi blog («Anatomía de una oficina») describe e ilustra mi lugar de trabajo. Como trabajo en casa, ese espacio consiste básicamente en un amplio escritorio en el que tengo instalado el ordenador. Eso y una buena conexión a internet es todo lo que un traductor necesita para trabajar.   6-      ¿Qué ventajas crees que tienes como traductor freelance frente a un traductor que trabaja en una oficina? Muchísimas: establezco libremente mi horario de trabajo, que puedo modificar a mi antojo sin tener que dar explicaciones a nadie; me cojo vacaciones cuando quiero; no tengo que aguantar jefes ni compañeros de trabajo que no me caigan bien; no tengo que salir de casa para trabajar, por lo que no debo invertir tiempo ni dinero en desplazarme hasta mi lugar de trabajo, y además gano bastante más que un traductor asalariado.   7-      ¿Te planteas esta forma de trabajo de cara al futuro? Por supuesto. No conozco otra forma de trabajar, y de momento no tengo intención alguna de cambiarla. Para mí es un estilo de vida.   8-      ¿Tienes contactos con otros freelancers de tu profesión? ¿Y con freelancers de otros campos (diseño, redacción…)? Sí, estoy en contacto continuo con otros traductores a través de las listas de distribución, las redes sociales y la asociación a la que pertenezco (Asetrad). Creo que es fundamental no aislarse del gremio del que uno forma parte, porque solo así es posible estar informado de todo lo que se cuece en la profesión, además de relacionarse con otros profesionales (algo importante en un trabajo tan solitario como este), intercambiar información y conocimientos, hacer contactos, defender intereses comunes, etc. Con freelancers de otros campos tengo mucho menos contacto.   9-      ¿Qué les aconsejarías a los futuros freelancers? Que mediten muy bien si quieren ser autónomos. Creo que todos los freelancers, sean del sector que sean, debemos reunir una serie de cualidades para tener éxito en nuestra profesión: fortaleza para soportar la incertidumbre y la inseguridad del trabajo por cuenta propia; confianza en nosotros mismos y en nuestro trabajo; disciplina para organizarnos y gestionar bien nuestro negocio; un carácter independiente, mucha constancia y, sobre todo, que nos guste nuestro trabajo.   10-  ¿Qué haces para desconectar del trabajo? Algo tan sencillo como apagar el ordenador y dedicarme a otros quehaceres, desde tareas domésticas hasta aficiones personales. Soy bastante estricta con mis horas de trabajo. Aunque el horario de un traductor autónomo es flexible, trato de respetar al máximo las horas de trabajo que me he fijado, aunque no siempre es posible y hay excepciones. Pero, por lo general, termino la jornada sobre las 18 h y no trabajo los fines de semana ni la mayoría de los festivos, sobre todo si también son festivos en los países de mis clientes. Cuando estoy fuera de mi jornada laboral o de vacaciones (que para mí son sagradas), simplemente no hago nada que tenga que ver con el trabajo, ni siquiera consultar el correo electrónico, y dedico mi tiempo libre a cualquier cosa que me apetezca hacer en ese momento. Por suerte, tengo una buena capacidad de desconexión y una gran facilidad para trazar la línea divisoria entre mi vida profesional y mi vida personal. Hay quienes dicen que es imposible separarlas y que están indisolublemente ligadas, pero para mí es imprescindible establecer límites si se quiere mantener el equilibrio.   Entrevista a Curri Barceló, Traductora Freelance Entrevista a Roger García, Redactor Freelance

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