Por qué no tienes que “tirar” los precios

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presupuestos freelance Este post es colaboración de Itziar Garcia, Especialista en Marketing y Comunicación.

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Y llegó el día; ese día con el que todos los freelance –sobre todo, emprendedores- soñamos: “¡nos han pedido un presupuesto!”. Contentos e ilusionados nos ponemos delante del ordenador para empezar a definir conceptos. Y viene el bajón (no en todos los casos, pero ocurre en aquellos casos en los que no tenemos muchos conocimientos sobre números). Comienza el dilema: “¿Cuánto le cobro por esto?” “¿Será demasiado caro?” “ ¡Va, para empezar…!” “Es mi primera vez” “Tampoco tengo demasiados gastos” Estas son algunas de las preguntas que nos hemos hecho cuando hemos tenido que enfrentarnos a la elaboración de un presupuesto, al menos al principio. No voy a ser yo quien proclame y quien recomiende tarifas desorbitadas. Y menos en esta época. Pero sí me gustaría lanzar un mensaje a todo trabajador autónomo: “¡Valórate!”  Me gustaría darte algunas razones para ello: Si eres barato al principio, te verás obligado a ser barato en el futuro. Imagínate que decides vender tu producto o servicio por un precio más reducido que la competencia, incluso perdiendo dinero. Cualquier cosa con tal de entrar en el mercado. Y lo consigues. Pasa el tiempo…y te gustaría subir los precios; ya no eres un “novato”; además,  quieres empezar a tener beneficios; ante ello, decides subir las tarifas. ¿Cómo lo vas a justificar ante los clientes? Lo que a corto plazo puede ser una estrategia infalible para darte a conocer, puede volverse en tu contra. Es más; siempre aparecerá alguien más barato. Barato…poca calidad. No tiene por qué ser así, pero nuestra mente funciona así. Nuestro cerebro asocia  productos y servicios caros con buena calidad y viceversa. De este modo, si tu producto es demasiado barato, es muy posible que tu cliente te asocie con una “dudosa” calidad antes de probarlo. No te olvides que antes de apostar por ti, habrá comparado precios, y siempre preferirá una relación precio/calidad razonable a algo “sospechoso” por su bajo precio. El tiempo es oro
Esta reflexión está dirigida fundamentalmente a los freelance que prestan “servicios” más que productos. Muchos clientes piensan que por el mero hecho de no ofrecer un producto “tangible”, nuestra precio/hora es “gratuita”. Ahora bien; la reflexión, la preparación de la entrevista, el diseño de la estrategia, la asesoría…Todo ello conlleva una serie de horas que hemos invertido en el cliente. Además, esas horas se suman a toda la trayectoria y experiencia que llevamos a nuestras espaldas. En mi caso, una estrategia de marketing y comunicación lleva asociados un estudio, un análisis, horas de pensar, meditar…y 10 años de experiencia acumulada. Si tú no te valoras, nadie te valorará No restes valor a tu trabajo,  producto o servicio. Si acuden a ti, es porque ellos no saben hacerlo o porque creen que tu aportación va a ser útil para su vida.  Házselo ver. Dile cómo le va a beneficiar tu trabajo. Pero antes de nada, créetelo. Que para ti sea algo “obvio” no significa que para el cliente lo sea. Piensa cuál es el valor que aportas tú al cliente; reflexiona sobre todo lo que te ha costado llegar hasta este punto de tu carrera profesional. Y valóralo. Sólo así lo valorará el que tienes al otro lado del “mostrador”. Foto

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